GRAN BRETAÑA SE ENFRENTA A LA BATALLA DEL BREXIT

Todos los mercados estarán muy pendientes este próximo 26 de mayo, fecha en la que tendrán lugar las elecciones europeas, ya que podría tener lugar el comienzo de una nueva era. Según dicen los sondeos, podría ser la primera vez desde 1979 que los dos grupos más representativos, populares y socialistas, no alcancen la mayoría absoluta y necesiten el apoyo de otros partidos políticos, las cuales antes se habían mantenido en un segundo plano.

De esta manera, el Parlamento Europeo podría quedar mucho más fragmentado. Al contrario de lo que ocurrió hace solo unos años, los euroescépticos no buscan promover la salida de la Unión Europea, si no adaptarla a sus necesidades desde dentro. Es una tendencia que ya se ha hecho notar, hasta el punto de que los parlamentarios han advertido de las consecuencias que podría suponer el auge de estas fuerzas por encima del 33%, comprometiendo así las decisiones tomadas por una mayoría cualificada como el nombramiento del presidente del Parlamento Europeo o incluso la aplicación del artículo 7, conocido como “botón nuclear” del bloque, que prevé suspender el derecho a voto de un determinado Estado cuando se demuestre que viola de manera grave y continuada los valores europeos manifestados en el Tratado de la Unión Europea.

Las elecciones, parte fundamental

Por el momento, el Partido del Brexit se sigue manteniendo como favorito para las elecciones europeas en Reino Unido con un 34%. Por su parte, el partido de Theresa May se mantendría en una cuarta posición con un 12% de los votos. El Partido Laboralista se quedaría con un 20% en segundo puesto; un tercer puesto sería ocupado por el Partido Liberal-Demócrata con el 15%, el cual ha ganado posiciones en los últimos días. El origen del Partido del Brexit fue debido a la necesidad que surgió de plantar cara a la política tradicional el pasado mes de abril, acusándoles de haber traicionado el resultado del referéndum que tuvo lugar en 2016 con un acuerdo que retrasa hasta octubre la salida de la Unión Europea del país británico.

 

Por el momento, impresiona la suspensión por parte de Gran Bretaña del servicio de ferrys debido al brexit. Fue el propio Departamento de transporte el que afirmó que los contratos de transporte de carga para el período veraniego ya no son necesarios y que por lo tanto deberían quedar cancelados. Tal y como se ha comunicado, el coste de cancelar estos servicios es menor a 73 millones de dólares.

Estos transbordadores, en parte, eran debido a la planificación que el gobierno del país británico había llevado a cabo para el supuesto de que se tuviera que abandonar la Unión Europea sin acuerdo que pudiera acordar todos y cada uno de los puntos sobre esta salida que tanta polémica está generando, así como de las relaciones futuras entre ambas partes. De esta manera, estas decisiones han sido tomadas debido al aplazamiento del brexit hasta el próximo 31 de octubre de este mismo año.

Fragmentación en el Parlamento Británico

Mientras tanto, el tiempo va pasando, y según van transcurriendo las negociaciones nos damos cuenta de que nos encontramos en el mismo punto en el que estábamos anteriormente. Las negociaciones entre el Gobierno y la oposición siguen fracasando, y la idea de un brexit blando se difumina por momentos. Esto conlleva por el momento que cualquier propuesta sobre el brexit va a seguir siendo rechazada. Mientras que el resto de los partidos políticos tienen una posición muy clara sobre si están en contra o a favor del brexit, los grupos más importantes, que suman en este momento un 90% de los parlamentarios en Gran Bretaña, están sumamente fragmentados: algunos de ellos desean un brexit duro, inmediato y sin ningún tipo de acuerdo con la Unión Europea, mientras que otros desean estar ligados lo máximo posible con la Unión Europea, incluso romper con el brexit o realizar un nuevo referéndum. Sin embargo, si los dos líderes llegasen finalmente a un acuerdo podría tener también consecuencias fatales: por una parte, algunos miembros no están dispuestos a ceder ante ningún tipo de unión aduanera con la Unión Europea; por otra parte, algunos otros miembros no aceptarán ningún acuerdo si no es sometido primero a un nuevo referéndum, algo que choca con los intereses de muchos.

Posiciones de May y Corbyn

Muy en contra de lo que se esperaba en un principio, las conversaciones entre Corbyn y May han debilitado en sobremanera a sus correspondientes partidos, algo que se ha apreciado en las elecciones locales, donde perdieron en muchos comicios a favor del gran triunfo de grandes candidatos independientes como los liberal-demócratas y los verdes. Por lo tanto, no es de extrañar que para estas nuevas elecciones estos partidos políticos no lo estén pasando demasiado bien. Posteriormente, la ruptura que se ha producido en las conversaciones entre May y Corbyn, ambas partes han quedado muy mal paradas, sobre todo la Primera Ministra, que ha pasado de tener todo controlado a no tener claro ningún plan ya, y se prevé que pueda

liderar a su propio partido hacia una de las mayores catástrofes electorales en toda su historia, por lo que podría tener sus días contados.

Por lo que a Corbyn respecta, es necesario que en este momento trate de lavar lo máximo posible su imagen y la de su partido si quiere mostrarse como la mayor esperanza para frenar a Nigel Farage, quien según dice es racista, xenofóbico, ultraderechista e islamo-fóbico. Así, trataría de luchar contra el gobierno para lograr un brexit duro y sin acuerdos.

Sin embargo, Theresa May no pierde la esperanza, y está dispuesta a presentar una buena propuesta sobre el brexit a los diputados. Según piensa, aún es posible obtener la mayoría en el Parlamento sobre una salida con un acuerdo. Esta nueva propuesta será presentada en junio, en la cual realizará algunos cambios tratando de lograr de esta manera la mayoría a su favor. La Primera Ministra asegura que es necesaria una salida ordenada para lograr que el país británico pueda alcanzar libremente acuerdos comerciales con otras naciones. Como ya hemos dicho anteriormente, los laboralistas creen que sería aconsejable un segundo referéndum para evitar una salida sin acuerdo.