CONSECUENCIAS DE LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA

Tal y como pudimos escuchar en boca del Banco Central Europeo hace tan solo unos meses, el mundo entero está atravesando por una desaceleración de la economía, la cual se irá agravando de manera progresiva a lo largo de este 2019. Los principales afectados serán y están siendo los países desarrollados, consecuencia fundamental de la incertidumbre comercial y del fin de las políticas monetarias de estímulo. El impacto de los aranceles entre Estados Unidos y China está frenando también la actividad global.

Si tenemos en cuenta la Euro Zona, los últimos datos señalan que tendrá lugar una evolución más débil de lo previsto debido a una menor contribución de la demanda externa y ciertos factores relacionados con determinados sectores y países. Otra de las medidas, por su parte, que tendremos que tener en cuenta serán las consecuencias que desencadena la decisión del BCE de poner fin a las compras de activos.

Por lo que toca a América Latina, el Banco Mundial ha rebajado hasta casi en la mitad su proyección de crecimiento como consecuencia del desempeño anticipado para las principales economías de la región como Argentina, México, Brasil o Venezuela. Se prevé un avance del 0,7% en contra del 1,7% previsto con anterioridad. Es más, se espera que Sudamérica (la cual representa más del 70% del PIB de América Latina y el Caribe) crezca únicamente un 0,4% a lo largo de este año. Esta caída estará protagonizada por Venezuela, quien está viviendo la peor crisis en la historia moderna.

Una de las excepciones la encontramos en Perú, único país de la región que se ha mantenido sin cambios en el panorama del Banco Mundial entre las economías de Sudamérica. Además, de manera global las recesiones económicas estarán protagonizadas por Nicaragua, Argentina y Trinidad y Tobago.

 

Además de la incertidumbre generada en torno a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las tareas exportadoras de la zona han disminuido notablemente y estos términos sobre el intercambio se han visto afectados por el incremento sobre el precio del petróleo y la caída de los precios en las exportaciones agrícolas. Por otro lado, una de las medidas del Fondo Internacional Monetario ante la baja dinamización en los niveles de inversión extranjera directa consistió en destacar la necesidad de combatir la corrupción y la mejora sobre el cumplimiento de la ley y la seguridad como uno de los objetivos clave para Centroamérica. Claramente, uno de los retos más importantes para dicha región según SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana) consiste en lograr reaccionar ante el panorama de dichos pronósticos esperados a nivel mundial en 2019 y 2020, los cuales ya han sido revisados a la baja.

Tal y como ha anunciado Christine Largarde, Directora Gerente del FMI, las perspectivas de la economía mundial son precarias. El crecimiento económico mundial ya se había rebajado en enero. Pues bien, dicho pronóstico se reduce aún más debido a que la economía mundial sigue perdiendo más impulso dentro de una desaceleración sincronizada. Mientras que hace 2 años el 75% de la economía mundial experimentó un alza, este año se prevé que el 70% de la economía mundial experimente una desaceleración en dicho crecimiento.

Por su parte, la Reserva Federal ha dejado muy claro que no espera subir las tasas de interés este año cuando hace solo unos meses anunció dos aumentos para 2019, mientras que el BCE anunció un estímulo monetario limitado en una de sus últimas reuniones.

Con total seguridad, no obstante, podríamos decir que la desaceleración de la economía mundial es más pronunciada en Europa. En concreto, la desaceleración más significativa la encontramos en Alemania, la economía más grande en la Zona Euro, y es que, por ejemplo, la Asociación de la Industria de Ingeniería Mecánica de Alemania redujo en la mitad sus proyecciones de crecimiento para este año a un 1%, señalando como una de las principales razones el conflicto entre Estados Unidos y China.

Ya podemos observar cómo se están realizando despidos masivos en las plantas automotrices de Europa y Estados Unidos, indicando así que las clases dominantes pretenden imponer la carga total de la recesión sobre la espalda de la clase trabajadora una vez más. Sin embargo, desaceleración no es lo mismo que recesión puesto que el crecimiento global en la mayoría de las regiones y países sigue siendo positivo, aunque no tan sólido. Por lo tanto, a continuación veremos cuáles son las principales consecuencias que apreciaremos en el mundo a lo largo de este año 2019:

  • Por supuesto, un primer aspecto es que el alza en los activos de riesgo será limitado, como el crédito en bonos o la renta variable.
  • Debemos ser cautelosos ya que, por el momento, no hay nada que augure que esta desaceleración pueda provocar que la economía caiga en recesión.
  • Dicha desaceleración generará inquietud e incertidumbre en los mercados ante la preocupación por una posible recesión, generando así como consecuencia fuertes volatilidades en los mercados financieros, así como una restrictiva política monetaria y sus correspondientes riesgos geopolíticos.
  • Hacía casi 6 años que no se anticipaban tasas de interés más altas, generando también una inflación aparente en muy pocos lugares. Es por ello por lo que previsiblemente quedará en rango o levemente menor a lo largo de este año.
  • Como consecuencia, las inversiones alternativas podrían asumir un importante papel en el portafolio. Se da una gran oportunidad a menor costo para protegerse a modo de estrategia alternativa. Una sola equivocación podría provocar una mayor desaceleración en la economía mundial, por lo que los activos alternativos a los de riesgo podrían destacar de forma relativa.
  • En un mundo donde el crecimiento cíclico se desacelera, surgirá una mayor necesidad por parte de los inversionistas a la hora de encontrar un crecimiento más secular, más a largo plazo. Por ejemplo, la posibilidad de invertir en energías limpias, lo cual no consiste en obtener un beneficio en los próximos trimestres, pero sí en la conversión a partir de combustibles fósiles en los próximos 10-20 años.

Por lo tanto, está claro que la desaceleración es un factor muy preocupante a nivel mundial, aunque por lo pronto la posibilidad sobre una recesión no asoma a los mercados, por lo que deberemos estar muy pendientes a los avances que se vayan produciendo a lo largo de este año que solo acaba de comenzar.

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