Problemas financieros en China

Todo comenzó cuando China registró un crecimiento bastante más lento el año pasado, y es que fueron muchos los que se preocuparon de que la presión bajista de la segunda mayor economía del mundo pudiera arrastrar al crecimiento global. Opiniones muy dispares son las que se pudieron observar al respecto.

Por un lado, se tiende a pensar que hay razones por las que la economía en China podría comenzar a estimular su crecimiento a través de un paquete de políticas que podría apuntalar la economía. Por otro lado, mientras que pudimos ver cómo la tasa de crecimiento del PIB fue en 2018 del 6,6%, más lento que en 2017, tiende a pensarse que dicho crecimiento estaba basado en una escala económica considerablemente mayor, lo cual sigue apuntando a que el crecimiento es bastante impresionante. No obstante, las cifras nos muestran que el avance anual de su economía ha mostrado su tasa más baja desde el año 1990. Sin embargo, esta economía se ha caracterizado siempre por no mostrar de manera transparente el estado real de su economía, y ello podría significar que en realidad China está en mejores condiciones de lo que realmente quieren dar a conocer.

Como comenté anteriormente, lo que más alertó el año pasado fue el freno sobre los datos del PIB, así como la mayoría de los indicadores mensuales, sobre todo los relacionados con importaciones y exportaciones.

China a nivel empresarial

Algo que también alarmó bastante fueron los resultados de las empresas chinas, que registraron considerables retrocesos en sus beneficios por primera vez en 3 años. El hecho de que los datos del PMI de diciembre se situasen por debajo de 50 da a entender que la mayor parte de las empresas encuestadas experimentaron contracción. Sumando todos y cada uno de estos datos tan ilustrativos, podemos observar un deterioro más que notable en la economía china, aunque por otro lado debemos valorar su historia creciente. A pesar de que diversos índices reflejaron retroceso el año pasado, el PIB chino ha permanecido parado sin llegar a provocar una recesión mundial, por lo que esta tendencia a largo plazo no es del todo sorprendente.

Problemas de China en el exterior

Por contra, hay motivos para pensar que esta vez podría ser diferente, y es que en esta ocasión la desaceleración es motivada fundamentalmente por la guerra comercial que mantiene con Estados Unidos. Y, por supuesto, más allá del conflicto comercial, la desaceleración de China también sería debida a las intenciones del Gobierno chino de controlar el sistema bancario en la sombra o, lo que es lo mismo, tomar y prestar dinero fuera del sistema bancario tradicional. Esto es algo que ha afectado especialmente a las PYMES.

Con la intención de poner fin a este problema, el Banco Central Chino decidió tomar medidas de estímulo, como por ejemplo reducir el coeficiente de caja en 4 ocasiones a lo largo de 2018 y otra vez en enero de 2019, incentivando de esta manera la concesión de préstamos. Por otro lado, también se impulsó la inversión en infraestructuras y se llevó a cabo una bajada de los impuestos a las personas físicas. Es importante tener en cuenta que son medidas que no tienen un efecto inmediato, y es muy posible que los beneficios que generen no se aprecien hasta pasado un tiempo en los datos económicos, ni siquiera se sabe qué impacto causarán en su momento.

Los indicadores podrían ser incluso peor de lo que se indica, y es que podrían aplicarse también a cualquier país, como a las naciones europeas. Después de analizar la situación a nivel económico de muchas otras empresas que mantienen relaciones con el continente asiático confirmaron que, a pesar de dicha desaceleración,  siguen manteniéndose sólidas con respecto a la demanda. Por lo general, se podría afirmar que en cierto modo la tensión comercial y la instauración de aranceles han mermado el ánimo de las empresas, pero no han supuesto grandes cambios en las cadenas de distribución, por lo que los negocios expuestos a China van bien, al menos por el momento, aunque su crecimiento no sea precisamente espectacular.

Repercusiones a escala mundial

Sin lugar a dudas, existe actualmente mucho recelo con respecto a la economía en China y a las repercusiones que ello podría generar a nivel mundial. Sin embargo, no hay que obviar en que nos encontramos con un problema a nivel global, ya que la deuda mundial se encuentra a niveles muy elevados. Sin embargo, no es lo suficientemente elevada aún como para compararla con la situación que se provocó en la crisis financiera de 2008. La deuda corporativa de riesgo ha ido aumentando a lo largo de los últimos años, y es que podría significar un problema para el crecimiento del PIB a escala global.

El aumento de la deuda mundial es una de las principales preocupaciones que hay en estos momentos. Ahí es donde entra China, aunque también es cierto que Estados Unidos y Europa están creciendo hacia unos niveles de endeudamiento bastante arriesgados, podríamos decir que incluso hasta un determinado punto de que la calidad de dichos préstamos apalancados está ahora en el nivel más bajo de todos los tiempos, cuando se alcanzara uno de los niveles más altos en los últimos años.

Podemos observar por otro lado investigaciones como la de Oxford Economics, que asegura que los países que actualmente presentan mayor riesgo son Hong Kong, China, Francia, Chile y Canadá. Sin embargo, el problema principal y que la diferenciaría del resto de países sería que China está en una fase bastante crítica y si no llega a abordarlo correctamente le podría acarrear importantes y negativas consecuencias a la economía mundial.

Resumiendo las palabras anteriores, los préstamos apalancados se han convertido en una de las mayores preocupaciones en el que los bancos centrales comienzan, poco a poco, a apartar sus estímulos. Algo que ya han advertido organismos como el BIS (Banco Internacional de Pagos) o el FMI (Fondo Monetario Internacional) sobre los riesgos que podrían provocar a un mercado que ha permanecido en constante crecimiento a lo largo de la última década.

La información proporcionada aquí ha sido producida por terceros y no refleja la opinión de AxiTrader. AxiTrader ha reproducido la información sin alteración o verificación y no garantiza que este material sea exacto, actual o completo y no se debe confiar como tal. La información no debe interpretarse como una recomendación, consejo de compra o venta, o una solicitud de oferta de compra o venta de cualquier producto financiero, o para participar en alguna estrategia de trading en particular. Los lectores deben buscar su propio consejo. La reproducción o redistribución de esta información no está permitida.

Los CFD son instrumentos complejos y presentan un riesgo elevado de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento. El 74% de las cuentas de inversores minoristas pierden dinero cuando operan CFD con este proveedor. Es preciso que considere si entiende bien cómo funcionan los CFD y si puede permitirse correr el riesgo, que es elevado, de perder su dinero.