PROBABILIDADES SOBRE LA LLEGADA DE LA RECESIÓN MUNDIAL

Según ha afirmado “Natixis”, la probabilidad de llegar a una recesión en este momento está en el 40%, en concreto en los próximos 18 meses. Es cierto que no hay peligro de recesión en un corto plazo, pero solo en el segundo semestre del año las probabilidades de que podamos llegar a ella aumentan de manera considerable. Es cierto que la desaceleración económica es aquel gran protagonista que llegó a los mercados para quedarse durante mucho tiempo, la cual es la principal causante además de que todas las economías alrededor del mundo se planteen la posibilidad de bajar los tipos de interés próximamente, y que algunas incluso ya lo hayan hecho.

Por su parte, Estados Unidos está creciendo cada vez más lentamente, mientras que Europa se encuentra en la misma situación, algo que ha alertado a inversionistas a lo largo del mundo. Como no podía ser de otra manera y tal y como hemos comentado en otras ocasiones, uno de los principales desencadenantes de esta situación es la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los cuales no logran alcanzar un acuerdo, algo que está perjudicando el comercio internacional de manera severa.

Indicadores del crecimiento de la economía hablan por sí mismos

Por otro lado, también los indicadores económicos están completamente estancados, como por ejemplo la actividad manufacturera o los niveles de inventario, aunque lo que más preocupa es la inflación, cuyos valores cada vez son menores, algo que afecta muy negativamente a los bonos y acciones. Sin embargo, el problema es mayor de lo que nos imaginamos.

 

En caso de que la recesión pudiera llegar a convertirse en una realidad, poco es el margen de actuación que tendrían los Bancos Centrales y la Reserva Federal, ya que sus políticas monetarias están marcadas por unos tipos bajos que dan muy pocas posibilidades a dichas instituciones. Sin embargo, son posibilidades a un largo plazo, si bien es cierto que por lo pronto los estudios afirman que la desaceleración seguirá siendo la gran protagonista y que los países, aunque no al ritmo adecuado, seguirán creciendo gracias a la creación de empleo y al consumo. Recordemos, por ejemplo, que Estados Unidos mantiene una fuerte creación de empleo tras la publicación de los datos de junio, mejores que las expectativas.

Si bien se siguen sufriendo las consecuencias de la desaceleración económica que tan fuertemente está afectando a los mercados a lo largo de los últimos meses, Estados Unidos y China siguen enzarzados en una disputa comercial que parece no tener fin y que nadie sabe cómo podrá llegar a terminar, mucho más allá de la guerra arancelaria. Poco importa en este momento si Donald Trump logrará revalidar su mandato para noviembre del próximo año o si se seguirán aumentando los aranceles entre ambas partes. El ímpetu de superioridad de una economía sobre otra lleva a una disputa continua por la hegemonía tecnológica, militar y comercial que podría considerarse incluso como una de las más importantes en la historia de la humanidad.

Los grandes ejes de la economía mundial

Cada vez son más destacados los dos grandes ejes que nos encontramos en dicha disputa, ubicados en Washington y Pekín. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las tensiones comerciales entre ambas partes empezaron mucho antes de que Trump llegase al poder, ya que anteriormente Obama o Bush habían denunciado las prácticas comerciales desleales por parte de Pekín, diciendo también que China manipula su moneda, exportando por debajo del precio de mercado, robando la propiedad intelectual de otras empresas o incluso imponiendo transferencias de tecnología forzosas. Washington lleva 15 años quejándose de todas estas prácticas. La gran duda ahora mismo es si las medidas arancelarias por parte de Donald Trump son realmente las más convenientes en esta situación. Nadie sabe responder a esto, ya que se trata de una práctica no demasiado ejemplar que supone cantidades astronómicas para China. El problema principal en este momento es más bien la repercusión que esta medida podría tener en el resto del mundo, ya que son muchos los que temen que se pueda causar una recesión mundial en la economía global, afectando a sus diversos mercados y sectores.

Además, por lo que respecta a Estados Unidos, toda esta disputa y decisiones por parte de su presidente tampoco le están sirviendo de ayuda alguna, ya que en momentos así lo más razonable hubiera sido tratar de mantener lo más cerca posible a sus aliados y tratar de mandar señales a todo el mundo basadas en la seguridad y la certeza, algo que no está ocurriendo de ninguna de las maneras. Así, Trump está alienando a sus aliados en Europa, retirando diversos tratados regionales y provocando incertidumbre allá por donde pasa.

 

 

Las polémicas medidas de Donald Trump se acrecientan

Uno de los mayores golpes, por ejemplo, ha sido su salida de la Alianza del Pacífico, ya que esta alianza había sido llevada a cabo durante la administración de Obama como una manera de luchar por la influencia sobre China en su propio terreno, algo que quedó totalmente anulado.

Tal y como él mismo ha afirmado, no son importantes los tratados regionales, si no todo aquello que pueda obtener a través de un nuevo acuerdo, a ser posible de manera bilateral y mejorando condiciones anteriores dado que no solo es China, si no que todos los países que son socios comerciales tratan de aprovecharse de Estados Unidos y por ello le sacan una clara ventaja. Como en muchas veces se ha afirmado, trata su mandato como si una de sus empresas se tratase, buscando negociar uno a uno para así sacar mejores condiciones. No obstante, no siempre tiene por qué funcionar todo esto, y es que es muy probable que China, a la larga, se le vuelva en su contra.

Sin embargo, a pesar de toda esta larga disputa entre Donald Trump y China, hay algo que es muy seguro que no terminará, y es la lucha entre las dos grandes potencias mundiales por el dominio de la tecnología, sobre todo de la Inteligencia Artificial, uno de los grandes futuros de la humanidad. Deberemos estar preparados para ver a partir de este momento constantes pugnas entre ambas partes, de las cuales muy poco podemos conocer sobre cuál podrá ser el resultado final.